Apuntes sobre el debate del Monumental

Las últimas semanas hubo mucho revuelo en el Mundo River en torno a la cuestión de la venta del Monumental y la construcción de un estadio nuevo a unas cuadras. Incluso se estuvieron realizando encuestas tendenciosas con el solo objetivo de generar más ruido. Porque lo que hay es eso: ruido y agitación, no discusiones sobre un proyecto concreto; para eso tendrían que presentarlo primero y eso no ha ocurrido. Esto no es casual: tanto al oficialismo que impulsa la mudanza como a los sectores de la oposición que lo cuestionan se sienten cómodos con esta estrategia.

No creo que sea momento de entrar en posiciones absolutas, a favor o en contra de algo que ni siquiera está presentado. Eso sería tener una postura egoísta y no pensando en el bien del club. ¿Acaso se puede afirmar que es mejor no hacer algo que no se sabe qué es? ¿O es mejor apoyar y convencer de lo bueno de una mudanza, sin tener idea de los costos, tiempos y sacrificios? Lo que deberíamos como socios es exigir transparencia a nuestra Comisión Directiva: como bien hicieron algunas agrupaciones. La reciente respuesta de D’Onofrio a este pedido es el camino, aunque, lamentablemente, se contradice con las declaraciones pidiendo la venta de los terrenos. Si se está estudiando, ¿por qué ya pide la venta?

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La respuesta oficial de D’Onofrio admitiendo que el tema está en agenda.

¿Por qué se empezó primero instalando el tema, sin dar información y buscando “mover las aguas”? Porque es la estrategia menos costosa y más conveniente políticamente. Por el lado del oficialismo, sabido es que desde antes de asumir en 2013 tenía un proyecto de reforma o traslado del Monumental. La posibilidad de quedar en la historia con la construcción de un nuevo estadio, más grande y moderno, inscribiéndose en la línea del progreso y los grandes proyectos del club es un incentivo muy poderoso. Coronar los resultados deportivos con un proyecto de semejante envergadura es entrar en la historia grande para nunca salir.

Sin embargo, la posibilidad de entrar en la historia también puede darse por la negativa. Las declaraciones de D’Onofrio en la CNN plantean que la apuesta de la Comisión Directiva es trasladar el Monumental unas cuadras, a un terreno que pertenece al Estadio Nacional y construir el nuevo estadio ahí. Una vez concluida esta etapa se harían los negocios pertinentes con los terrenos donde hoy se encuentra el club. Este modelo es el que usó el Arsenal, por ejemplo, cuando decidió mudarse de Highbury. Según estimaciones y declaraciones, nada formal aún, el costo estaría en torno a los 300 millones de dólares; una cifra imposible de alcanzar con recursos propios.

Esto no es ninguna novedad. A lo largo de todo el siglo XX los grandes estadios se construyeron con apoyo estatal, ya sea en formato de créditos o en facilidad de adquisición de terrenos. Tanto las canchas de River como de Boca no podrían haber sido realidad sin la intervención del entonces presidente Justo; igual que la de Racing con el apoyo de Cereijo. Un Estado que intervenía en la economía y la urbanización de la Ciudad de Buenos Aires encontraba en los clubes un aliado para también sus intereses políticos. Por el contrario, en la actualidad, la postura del Gobierno de la Ciudad y de la Nación es favorecer el negocio inmobiliario, y para eso los clubes son un impedimento más que un actor a ayudar. Los casos de Comunicaciones y Tiro Federal grafican esta postura. De esta manera, para financiarse va a ser necesario recurrir a fondos privados.

Construcción Monumental
La construcción del Monumental también fue una apuesta pero la urbanización tenía otra lógica. (foto vía turiver.com)

Un proyecto siempre tiene cosas positivas y negativas. El caso del traslado no es la excepción. La postura de la Comisión Directiva de no brindar información adicional e instalar solamente la idea en el escenario público responde al interés de disminuir los costos de la discusión política. La dirigencia sabe que está respaldada tanto por los resultados deportivos como por la reelección con más del 70% de los votos en diciembre del 2017. Todas sus acciones y palabras se ven legitimadas por el apoyo obtenido y que se revalida en cada título importante conseguido por el equipo de Gallardo. Entendiendo este escenario, instalar las ideas de progreso y crecimiento se facilita sin la necesidad de sustentarlo con datos concretos. Abrir el juego a detalles y, sobre todo, montos permitiría mayores cuestionamientos y oposiciones: la discusión estaría centrada en el proyecto concreto. En cambio, así se instala la idea sin exponerse a detalles y centrados en intenciones y personas, que, como dije, están respaldadas por sus logros recientes.

Por el lado de la oposición, institucionalmente no tiene forma de ser un contrapeso. El estatuto otorga 100 de 150 miembros de la Asamblea de Representantes de Socios y 17 de 22 integrantes de la Comisión Directiva a la lista ganadora; 19 dados los resultados de las últimas elecciones. Por eso la única posibilidad es la acción y la protesta apuntando a movilizar socios siendo una oposición cerrada. Apelar a la nostalgia, erigirse como defensores del club y sus valores y cuestionar los fundamentos del proyecto son los discursos para insertarse en la discusión pública y ganar lugar en el escenario político. No es una postura técnica, de conveniencia sobre lo mejor para el club sino política; es la mejor adaptación al escenario planteado por el oficialismo.

En lo personal, creo que lo fundamental en un proyecto tan ambicioso y con tantos intereses es la transparencia y la honestidad en la información. Los costos, tiempos y procesos no pueden quedar ocultados por palabras elocuentes. Estudiar la cuestión deportiva es importante: el Arsenal estuvo casi 10 años sin ganar nada y no volvió a ser un equipo dominante; San Lorenzo desde que se embarcó financieramente en la vuelta a Boedo no logra armar equipos competitivos. El Monumental está lejos de brindar servicios y confort acorde al siglo XXI, lo sabemos, pero eso sólo es un punto de partida y no legitima ningún proyecto.

Si bien no creo que haya que ponerle una carga valorativa negativa a los privados y el negocio, es preocupante que River quedé preso de la venta de terrenos que impulsa el Gobierno de la Ciudad en el corredor norte. Nadie va a financiar 300 millones de dólares desinteresadamente. La cuestión pasa por cómo hacer compatibles los intereses del club y no ser socio solo en la pérdida. La economía argentina es inestable históricamente y cualquier variación macroeconómica puede dejar al club expuesto. En caso de que esto ocurra, el club va a seguir estando necesitado de fondos y de estadio, mientras que el privado puede asumir un mal negocio y retirarse. La decisión hay que tomarla como asociación civil, no como empresa.

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