La tristeza por una final rota

Qué tristeza tengo! No puedo empezar de otra forma. Desde el momento que River eliminó a Independiente y Boca a Cruzeiro que ya estaba viviendo este partido, que me ponía ansioso el sólo hecho de pensarlo, que me imaginaba distintos escenarios, que organizaba mi fin de año en torno a la fecha de los partidos. Ni hablar cuando se confirmó, cuando saqué las entradas. Conocidos diciéndome que iba a vivir algo histórico y que iba a disfrutarlo más allá del resultado.

Y así me fui para la cancha ayer. Muerto de ansiedad, repasando mil cábalas, viendo si todo estaba bien y tratando de convencerme que con la alegría e ilusión de ir a hacer historia, teníamos muchas posibilidades de ganar. Me imaginaba a las 19:15 dándole un beso a mi novia, compañera única que tengo la suerte de tener, cantando como locos, festejando. De bandera la ilusión, dice La Vela Puerca. Pero estaba respondiendo mensajes de conocidos diciéndome que me cuidara y preguntando si estaba bien.

Lo que pasó ayer rompió todo el encanto, toda la magia, todo lo bueno que había en torno a una final de Copa Libertadores. Ver las caras de tristeza de muchos, que era la mía también, a las 17:30 cuando debíamos estar gritando un gol, alentando o la forma que tocara vivir el partido, difícilmente se recupere. Rompieron la final, nos robaron la ilusión de vivir el fútbol. ¿Puede alguien alguna vez pensar en el fútbol?

Decir que es un problema que tenemos como sociedad, que es responsabilidad de todos, es decir que no es responsabilidad de nadie. Sin embargo, todos tenemos nuestra participación y es buenos que la asumamos como tal. Adentro había más de 60.000 personas con ganas de vivir una fiesta y que nos bancamos el destrato al sol de la mejor manera; culparnos por lo que pasó no sería justo.

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La Ministra de Seguridad aún no dio explicaciones sobre lo ocurrido

No se trata de buscar culpables, sino de asumir responsabilidades. Y lo primero que salta a la vista es que en la agresión al micro de Boca, el Estado falló y es el principal responsable. Los videos y los audios de la misma policía muestran que el operativo para la llegada de los jugadores fue un desastre. La zona estaba liberada, sin alejar a los hinchas que allí estaban, con menos efectivos que cualquier otro partido y policía, Prefectura y fuerzas de seguridad dispuestas a reprimir y no prevenir. ¿Cuántas veces jugó Boca en cancha de River últimamente? ¿Por qué justo ahora pasa algo con la llegada del micro? Imposible no hacerse esa pregunta. Y la respuesta tiene dos opciones: o fue a propósito o la seguridad está a cargo de gente que crea problemas en lugar de resolverlos, sin darse cuenta.

No podemos perder de vista el accionar estatal y que no es un hecho aislado. 3 horas después de que debía haber comenzado el partido, seguía habiendo peleas con hinchas sin entradas que querían ingresar. El día antes del partido allanan a “Caverna” Godoy y le encuentran plata y entradas. Un golpe a la organización de la barrabrava. De inmediato trataron de evitar que se hiciera el recibimiento, amenazando gente y dejando en claro que sin ellos el partido no se jugaba o no iba a ser lo mismo. Si fueron ellos los que atacaron el micro, no lo sé. Que no estaban en la tribuna y que se terminó suspendiendo el partido, sí. Entonces, si todos lo sabíamos… ¿Qué hizo la gente de seguridad además de pedir que el DNI y la entrada coincidieran?

Claro, las botellas no volaron solas ni las tiró la policía. Me resulta difícil no creer que fueron barras con intención de pudrirla, como ya dije. Me resulta difícil no creer que estaban arreglados con gente de seguridad para facilitarles las cosas. Pero también sé que hay gente que cree que ve un micro que no le gusta y puede tirarle cosas, sino pregúntenle a las mujeres que fueron al Encuentro Nacional de Mujeres este año. En estos casos, siempre dependemos de la puntería, el filo de la piedra o la suerte para que no haya víctimas fatales. Y sin embargo, que no las haya nos ayuda a minimizar el hecho. Sino, busquen y van a encontrar gente mostrando cómo quedó el micro de River después de ir a La Boca.

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Llamativo operativo, distinto a todas las veces que Boca jugó en cancha de River

Hay una diferencia importante entre atacar un micro con colores distintos y justificarlo, claro. Pero justificarlo también es parte de la acción y legitima a quien realiza las agresiones. Este fue un punto que me llenó de tristeza en la cancha. Por un lado, hinchas cantando “boca sos cagón”, diciendo que no estaba tan lastimado así que podía jugar y minimizando el hecho que habían atacado al micro con jugadores. Es hora de dejar de relativizar estas agresiones. No son parte del fútbol, no están bien, no son cosas que tengan que pasar y que ataquen a tu micro no justifica nada. El hecho es grave, sea quien sea quien está adentro, quien tira el proyectil. Si no aprendemos esto, no hacemos nada tampoco para que cambie. Tan difícil saber que comparto cancha con esos pensamientos…

Tampoco la actitud de los hinchas de Boca fue buena. Todo el tiempo trayendo a cuento el ataque de gas pimienta del 2015, señalando que es lo mismo, que es todos contra boca, que la Conmebol es de River, y poniéndole camiseta a una cuestión grave: atacaron un micro. Utilizar esto para reivindicar algo que 3 años después siguen defendiendo es absurdo. Que lo utilicen para decir que ahora también le tienen que dar los puntos a Boca, porque lo hicieron así la otra vez, es minimizar el hecho, del 2015 y de ayer. Es imposible así. Entrar a Twitter desde la cancha y ver gente puteando diciendo que otra vez River no quiere jugar es por demás desmoralizante. O sea, la otra vez no quiso jugar porque lo atacaron y ahora porque ataca. Como víctima y victimario. Lo único que queda claro es que sólo importa que se beneficie la camiseta propia. Qué difícil.

Claro que esta mayoría de hinchas tenemos una responsabilidad menor que los dirigentes. Los principales responsables de la organización preocupados únicamente por el espectáculo, por jugar un partido después de la agresión a los jugadores. Obligar a Boca a jugar como si nada hubiera pasado es otra muestra más de lo que es la Conmebol. Claro, esta vez con el aval directo de la FIFA, ya que Infantino estuvo ahí y participó de las negociaciones. La Copa Libertadores 2018 puede seguir sumando capítulos de bochorno: jugadores sancionados no registrados, reclamos por puntos, resoluciones improvisadas y una estructura que sobrevive sólo porque el fútbol mueve pasiones en Sudamerica. Ir a cualquier cancha por Copa, más de visitantes, es exponerse constantemente. ¿Qué hace la organización? Cambia el día y horario para que lo puedan ver por tele en todo el mundo. Así es un milagro que no hablemos de más muertes e incidentes.

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Gallardo aportó un poco de cordura entre tanto caos.

Entiendo la bronca de los jugadores de Boca. Estar encerrado en un vestuario que te quieran obligar a jugar cuando un compañero está yendo al hospital, cuando te atacaron llegando, cuando nadie puede garantizarte un mínimo de tranquilidad y seguridad. Hicieron bien en plantarse, como hicieron bien River y Gallardo bancando la postura (ojalá hubiera sido igual en 2015). Son el último eslabón de la cadena y los protagonistas a la vez. Pero eso no los exime de las declaraciones que hicieron Tévez y Benedetto acusando a River de manejar la Conmebol, de que le dieran la Copa, si vale todo y comparando con lo que pasó en 2015 para justificarlo. Con una organización transparente esas palabras no tendrían lugar, pero con la Conmebol todo es tan turbio que ni siquiera pueden ser víctimas tranquilamente.

River institución tiene una deuda también con su gente. La exposición al sol, la falta de explicaciones y la no comunicación de la suspensión del partido son algunos ejemplos. Poner música para incentivar a la gente, ponerla en clima de partido, mientras afuera era un caos es irresponsable. Mostrar normalidad es una forma de validar la violencia y no es un mensaje que quiera para mi club.

Por último, me solidarizo con los jugadores y cuerpo técnico de Boca. Estaban yendo a jugar su partido, quizás el momento más importante de su carrera. No dejan de ser trabajadores agredidos. No miremos para otro lado.

Realmente no sé cómo sigue esto. Si se juega, si no, si con público, sin, si el Monumental va a seguir habilitado, si algún funcionario se va a hacer cargo, si los responsables van a pagar… Muchos interrogantes. La única certeza es que otra vez rompieron la final, la ilusión de los hinchas y al fútbol. Como dije en 2015, dejemos de mirar para el costado, de minimizar los hechos y trabajemos todos para cambiarlos. Sino, van a seguir pasando.

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