Presentación sobre agrupaciones políticas en River en el Congreso Nacional sobre Democracia

Del 10 al 13 de septiembre en Rosario se realizó el XIII Congreso nacional y VI Internacional de Democracia, en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario. Participar de estos eventos es una muy linda experiencia, tanto académica-profesional como personal: un espacio donde se piensa, debate y muestran trabajos e investigaciones sobre gran parte de las cuestiones que atañen a las ciencias sociales en general y la ciencia política en particular.

La división de temas propuestas fue bien ambiciosa: desde la teoría y filosofía política hasta instituciones y calidad democrática (los clásicos), con innovaciones propias del contexto, como el centenario de la reforma universitaria y ambiente y política. Género, Sociedad civil, democracia participativa, opinión pública y administración pública fueron otras de las categorías propuestas. Por mi parte, participé en la propuesta sobre sociedad civil, democracia participativa y nuevos actores, con una ponencia sobre las agrupaciones políticas en River Plate.

Una constante de estos congresos y de la ciencia política, en general, es que el fútbol, los clubes y las instituciones no entran en el universo de estudio. Esta carencia es bastante importante, a mi entender: en el fútbol hay política y mucha. No descubro nada nuevo con esto, pero en el mundo académico no parece ser objeto relevante. Habría que preguntarse, entonces, por qué Mauricio Macri inició su carrera política en Boca, Moyano abandonó la CGT pero es presidente de Independiente o Tinelli buscó la presidencia de la AFA, por poner algunos ejemplos.

La falta de un marco claro para estudiar a los clubes también se presenta a la hora de elegir una categoría en el cual encuadrarlo: ¿Es política comparada? ¿Se trata de Instituciones políticas? ¿Es la sociedad civil donde se desarrolla esta arena política? En mi caso, preponderando el componente asociativo y el encuadre normativo de los clubes, suelo presentarlo como política en la sociedad civil. Después de todo, los clubes son asociaciones civiles.Congreso

La premisa de la cual parto es que en River hay un sistema democrático. Hay elecciones libres y competitivas, hay división de poderes, el destino de la institución se decide mediante el voto de los socios en igualdad de condiciones. En particular, en este caso, la lupa la puse sobre las agrupaciones políticas, ya que son, por estatuto, las que tienen la función de presentar candidatos para ocupar los puestos directivos del club. En este sentido, su rol es similar al que les asigna a los partidos políticos la ley nacional. Es por eso que la definición que utilizo que las agrupaciones políticas son organizaciones que buscan ocupar cargos (el fin) mediante la participación en elecciones (el medio).

Las elecciones tienen características particulares. Por un lado, el número de cargos que se elige es alto: Presidente, Vicepresidente Primero, Vicepresidente Segundo, 22 vocales titulares y 16 suplentes para Comisión Directiva, 150 representantes de socios titulares y 60 suplentes para la Asamblea de Socios y 10 miembros titulares y 6 suplentes para la Comisión Fiscalizadora. El voto no es obligatorio y las elecciones no coinciden con un partido de Primera, lo que significa que el socio no tiene otro incentivo para participar, más allá de sus ganas.

El fútbol profesional es la actividad que más convoca, indiscutiblemente. El Monumental tiene capacidad para más de 60 mil personas y se llena con socios. Sin embargo, los socios no sólo van a la cancha: muchos participan de otros deportes o actividades que ofrece el club o simplemente hacen uso de las instalaciones. Es por eso que se pueden distinguir dos categorías: socio de cancha y socio de club, que se diferencian por su presencia diaria en el club. Esta distinción es políticamente relevante, puesto que el socio de club tiene históricamente una relación más cercana con los dirigentes –se los cruza en la Confitería, en anillo, etc.- y a la vez demanda infraestructura y desarrollo de otros deportes además del primer equipo.

total de votos por elección
Total de votos por elección. El 2009 marca un quiebre en la participación y se incorpora masivamente el socio de cancha.

A nivel electoral, hasta las elecciones del 2009, el socio que participaba principalmente era el socio de club. Con una participación en promedio del 30% del padrón y 8.500 votantes aproximados como récord en 2001, los candidatos y las agrupaciones se concentraban en ese socio identificable, con presencia en el club. La relación cercana permitía campañas focalizadas, donde el despliegue en actividades y el día a día, además del manejo de recursos, definían la elección.

Esto cambió en las elecciones del 2009, en las que se impuso Daniel Passarella. Por un lado, la crisis deportiva y económica activó la necesidad de participación por parte del socio de cancha. Sin embargo, esto por sí solo no explica el salto al 45% y más de 14.000 votantes. Passarella apeló a su pasado proveniente del fútbol y no de la política del club, definiéndola como la causante de la situación. Interpeló directamente al socio de cancha, extendió la política más allá del club, llevando debates a foros y páginas de internet, que se encontraban en auge en aquel momento. Se impuso en las elecciones más parejas de la historia del club y se inició la participación masiva del socio de cancha.

En cuanto a el análisis de las agrupaciones, lo primero que destaca es que se forman en torno a la idea de ayudar al club, compartiendo una trayectoria previa como grupo en torno a la cancha: compartiendo tribuna, viajes u otras actividades como eventos solidarios. No todos los grupos continúan su trayectoria hacia agrupación política, pero, en líneas generales así se van conformando. Esta característica profundiza la actividad política dentro del club basada en vínculos personales, no como un sistema profesional e ideológico.

Asimismo, las agrupaciones centran sus esfuerzos en la obtención de cargos directivos como estrategia. Esto se debe a que, por un lado, la política es personalista y el sistema presidencialista (el presidente es el responsable del fútbol profesional), por lo que tratar de ganar votos como agrupación requiere una inversión desmedida y de poca probabilidad de éxito. Por otro, no cuentan con un proyecto integral de club que los diferencie entre sí: en líneas generales, todos buscan potenciar los recursos propios del club y tener un plantel exitoso. En este contexto, los líderes de las agrupaciones se proponen alcanzar los mejores acuerdos en base a la cantidad de lugares que puedan ocupar y la afinidad que se pueda obtener con quien lidera la lista.

Finalmente, el sistema de partidos dentro del club, que determina la competencia entre las agrupaciones, está definido principalmente por el sistema electoral, fuertemente mayoritario, que genera incentivos para la presentación de pocas listas. Este estudio lo hice para el Congreso de Ciencia Política del 2017 y lo subiré más adelante.

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