CUESTIÓN DE ESTADIO

Una mirada distinta sobre el deporte

Ucrania: los hinchas juegan su propio partido

16 de marzo de 2014. Vuelve el fútbol a Ucrania después de más de tres meses de receso invernal con dos semanas de retraso por los acontecimientos políticos y sociales que está sufriendo el país. El Tavriya Simferopol, que debería estar jugando en su estadio de la ciudad crimea, hace de local en el Estadio Olímpico de Kiev “recibiendo” al Dynamo. La hinchada del Dynamo despliega una enorme bandera de la fuerza naval ucraniana para expresar su adhesión a la unidad territorial del país y un cerrado aplauso baja desde todas las tribunas. Incluso la del Tavriya.

Ese mismo día, en Crimea, se anuncian los resultados del referéndum convocado por las mayorías rusas que controlan la península: el 96,77% de los votantes elige la anexión a Rusia. Según los resultados oficiales, sólo un 2,51% opta por seguir siendo parte de Ucrania, aunque con más derechos y competencias –la opción “seguir como hasta ahora” no forma parte del menú en el cuarto oscuro-.

Este contrapunto entre la opinión de los fanáticos del Tavriya y la de sus vecinos crimeos es una demostración más de la firme posición que tomaron los hinchas más radicalizados del fútbol ucraniano con respecto a la crisis del país desde que el 21 de enero pasado los barrabravas del Dynamo llegaran a la Plaza de Maidán.

Los fanáticos del equipo más grande y reconocido de Ucrania fueron hasta el epicentro de las protestas contra el gobierno de Viktor Yanukovich no como agitadores sino supuestamente como “garantes de paz”. En un comunicado en el que exhortaban a barrabravas de otros clubes a hacer lo mismo, explicaron que su principal objetivo era defender a los manifestantes del ataque de los titushki, las fuerzas de choque rentadas por el gobierno que dispersaban a la gente con violencia bajo la complicidad de la policía. En sólo unos días se unieron a ellos los ultras (así se hacen llamar) de otros diez clubes: Dnipro Dniprotepevsk, Zorya Lugansk, Shakhtar Donetsk, Metallist Kharkiv, Metallurg Zaporizhya, Tavriya Simferopol, Vorskla Poltava, Chernomorets Odessa, Sevastopol y, obviamente, Karpaty Lviv.

Plaza Maidan

Una de las muchas imágenes increíbles que nos dejaron los enfrentamientos en la Plaza de Maidán

El Karpaty Lviv es el club más nacionalista de Ucrania. Está enclavado en la región de los Cárpatos en el oeste del país, una zona muy orgullosa de su identidad donde casi la totalidad de su población habla exclusivamente ucraniano. Fue fundado en 1963 por trabajadores de la ciudad de Lviv y por entonces sólo permitía jugar a quienes eran de los Montes Cárpatos. Pronto se transformaron en un estorbo para las autoridades soviéticas por su enorme sentido de pertenencia y sus constantes cantos anti-soviéticos durante los partidos, lo que llevó a que el gobierno lo obligara en 1981 a unirse con el SCA, el otro equipo de la ciudad que estaba controlado por el ejército. En 1989 fue refundado y sus hinchas de extrema derecha volvieron a aparecer en las tribunas.

En rigor de verdad, la mayoría de las barrabravas en Ucrania son de derecha o extrema derecha. Muchas de ellas, incluso, abiertamente nazis. Es difícil entender este fenómeno si se lo analiza con una mirada occidental de las cosas. Ucrania fue un país muy golpeado por el comunismo, que no sólo fue sometido a las discrecionalidades de Moscú por casi medio siglo sino que también sufrió uno de los peores genocidios de la historia durante el estalinismo. Para muchos ucranianos la verdadera amenaza, el enemigo a combatir, es el comunismo.

Lo verdaderamente llamativo de esta lista de clubes es que la mayoría de estos están al este del Río Dnieper, es decir, pertenecen a la porción del país de fuerte presencia rusa. Un mapa elaborado por la página futbolgrad lo deja ver más claro.

Clubes Ucrania

Los clubes involucrados en el conflicto, marcados con un círculo rojo

 

La presencia masiva de clubes del este en las protestas indica que éstas no fueron exclusivamente debido a la negativa del ahora expresidente Yanukovich a realizar acuerdos con la Unión Europea, como muchos quisieron hacer creer desde occidente. Tampoco es del todo cierta la versión rusa de los acontecimientos que presentaba a los manifestantes como unos fascistas que no dudarían en tomar represalias contra los no-ucranianos del país, ya que si bien es cierto que en un primer momento los miembros del partido de derecha Pravy Sektor tuvieron mucha presencia en la Plaza, la realidad es que más tarde los mismos hechos hicieron que el movimiento los superara por mucho e involucrara a otros actores.

En concreto, cada región encontró su motivo para participar de las protestas. A algunos los indignó lo de la Unión Europea, a otros la cercanía del gobierno a Moscú, otros vieron en la corrupción y la forma de gobernar de Yanukovich el principal problema y ciertos grupos criticaron el sistema político del país. La salida de Yanukovich el 22 de marzo cambió el eje del problema, que se desplazó completamente hacia el este con la llegada al centro de la escena de los ucranianos de nacionalidad rusa que, inspirados en los acontecimientos de Crimea, comenzaron a presionar para lograr su anexión a Rusia.

Los ultras se unieron más que nunca en contra de lo que ellos suponen es una invasión a su territorio. Rápidos de reflejos, los clubes de Crimea anunciaron que querían empezar a jugar la liga rusa la temporada que viene, algo que la Federación de fútbol de ese país ya aceptó con agrado, pese a que la FIFA y la UEFA todavía no se expresaron al respecto. Los propietarios de los clubes de Ucrania son personajes que merecen un posteo aparte, pero en este caso vale decir simplemente que ambos clubes crimeos son presididos por dueños de muchísimas conexiones tanto con el gobierno ruso como con la mafia de ese país. Gran parte de los aficionados tanto del Tavriya como del FC Sevastopol acompañaron el pedido de sus clubes, pero los ultras no dieron el brazo a torcer. El 29 de marzo el Sevastopol fue hasta Lviv para jugar contra el Karpaty acompañado de un puñado de hinchas. Sobre el final del partido, la peligrosa barra del Karpaty entró a la tribuna del Sevastopol y en vez de generar hechos de violencia como casi siempre empezaron a cantar el himno de Ucrania junto a los crimeos.

El desafío de las barrabravas al nacionalismo ruso tuvo otro episodio importante hace dos semanas en pleno clásico de Donetsk, una de las ciudades más importantes del país. La numerosa hinchada del Shakhtar empezó a cantar el himno y a mostar banderas de Ucrania, actitud que fue respondida con silbidos por gran parte del estadio. Situaciones similares suceden con frecuencia en otras canchas. En la del Metallist Kharkiv, por caso, el sector que comúnmente ocupan los ultras está vacío porque el club prohibió la entrada a sus integrantes en los partidos de local. Sergei Kurchenko, el oligarca de sólo 28 años dueño del club, tomó la decisión luego de que éstos se manifestaran a favor del movimiento de Maidán. Kurchenko, vale decirlo, fue quien reclutó en Kharkiv a muchos de los titushki que defendieron hasta último momento a Yanukovich.

La crisis en Ucrania está lejos de resolverse. El panorama se agrava a momento. Por lo pronto, el viernes pasado barrabravas del Chernomorets participaron de los violentos choques entre pro-rusos y anti-rusos en Odessa que dejaron 48 muertos en un día. El gobierno interino no está dispuesto a dejarse avasallar por Putin y empezó a movilizar soldados, mientras las fuerzas armadas rusas esperan órdenes de Moscú. Estados Unidos y la Unión Europea miran pasivos y no se animan todavía a interceder del todo. Los ultras, en cambio, están dispuestos a seguir luchando por lo que ellos creen. “Continuar con las confrontaciones entre los hinchas en la actualidad sería un crimen contra el brillante futuro de Ucrania”, proclamaron en febrero. Y ahí están, todos juntos, por primera vez.

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Un comentario el “Ucrania: los hinchas juegan su propio partido

  1. Leo Galimidi
    06/05/2014

    Excelente nota Lucas muy interesante y un muy buen ejemplo de los sucesos que rodean al futbol como espejo de la situación social y política. Este tema me hizo acordar mucho a un artículo que leí hace un año sobre las hinchadas en Israel y la xenofobia ,te la dejo que seguro te interesa leerla
    http://grantland.com/features/jerusalem-fc-beitar-signed-two-muslim-players-russia-february-stirred-national-controversy/

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